La Maravillosa Salvación De Dios Para Los Pecadores Arrepentidos: Efesios 2:1-10.

La Biblia enseña que el hombre está perdido y condenado por su propio pecado. No puede salvarse a sí mismo, y necesita la ayuda de Dios para ser salvado (Juan 3:16-18; 6:44; Efesios 2:8-9).La salvación es un don de Dios, y nosotros no podemos merecer o ganarlo. Es un acto de gracia de Dios, que nos salva de nuestros pecados y nos da la vida eterna (Efesios 2:8-9; Juan 3:16; Tito 3:5).

La Biblia nos enseña que debemos arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Jesucristo como nuestro Salvador personal para recibir la salvación (Marcos 1:15; Hechos 17:30-31). Cuando somos salvos, Dios nos limpia de todo nuestro pecado y nos da su Espíritu Santo para habitar en nosotros. Él nos da una nueva vida y nos adopta como sus hijos amados (Juan 3:1-8; 2 Corintios 5:17; Gálatas 4:6-7).

La salvación es un don gratuito de Dios a aquellos que le creen, pero no es algo que podamos ganar o merecer. No hay nada que podamos hacer para ganar la salvación, porque ya estamos condenados por nuestro pecado. Solo podemos recibir la salvación de Dios como un don de su gracia, cuando le pedimos que nos perdone y nos salve de nuestros pecados (Efesios 2:8-9; Juan 3:16; Tito 3:5).

  1. Juan 3:16 - Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
  2. Romanos 10:9-10 - Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
  3. Efesios 2:8-9 - Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no viene de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se jacte.
  4. Tito 3:5 - no por obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino por su misericordia, nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,
  5. 1 Juan 5:11-12 - Y este es el testimonio: Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
Índice de Contenido
  1. - DIEZ VÍRGENES, DIEZ LÁMPARAS, CINCO ACEITES -
  2. Cómo Preparar Un Sermón [Cómo Preparar Un Sermón Sobre Efesios 2:10]
  3. Preguntas Relacionadas
    1. ¿Qué es la maravillosa salvación de Dios?
    2. ¿De qué manera esta salvación es posible?
    3. ¿Por qué Dios ofrece esta salvación a los pecadores arrepentidos?
    4. ¿Cómo podemos asegurarnos de que seamos nosotros los beneficiarios de esta salvación?
    5. ¿Cuáles son las consecuencias de rechazar esta salvación?
  4. Conclusión

- DIEZ VÍRGENES, DIEZ LÁMPARAS, CINCO ACEITES -

Cómo Preparar Un Sermón [Cómo Preparar Un Sermón Sobre Efesios 2:10]

Preguntas Relacionadas

¿Qué es la maravillosa salvación de Dios?

La salvación de Dios es un don gratuito de Dios a todos los que le piden. La Biblia dice: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; y esto no de ustedes, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se jacte” (Efesios 2: 8-9).

La salvación es el acto de Dios de rescatar a la humanidad de la separación eterna de él, debido al pecado. El diccionario bíblico define la salvación como “la protección y el rescate de la humanidad del mal y el peligro de la muerte eterna, y el establecimiento de una relación de amistad con Dios”.

La idea de la salvación proviene de la Palabra hebrea yeshuah, que significa “liberar, salvar o librar”. En la Biblia, este término se usa para describir el acto de Dios de rescatar a su pueblo de la opresión, el peligro y la muerte.

En el Antiguo Testamento, Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto. En el Nuevo Testamento, liberó a la humanidad del pecado y de la muerte eterna.

La salvación es el propósito eterno de Dios. Él ha estado planeando salvarnos desde antes de la creación del mundo.

“Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Dios envió a su hijo Jesucristo al mundo para salvarnos. Jesús murió en nuestro lugar, tomando el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Él resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo.

Ahora, todos los que creen en Jesús son hijos de Dios. Tenemos vida eterna con él.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

¿De qué manera esta salvación es posible?

La salvación es posible a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Durante Su vida, Jesús tomó sobre sí mismo todos los pecados de la humanidad, y luego murió en la cruz como un sacrificio por ellos. Luego, él resucitó de los muertos y ascendió a los cielos para estar junto a su Padre. Debido a que Jesús fue perfecto, no tenía ningún pecado que deba ser castigado.

En lugar de eso, Él tomó el castigo que merecíamos nosotros, para que nosotros pudiéramos tener una relación reconciliada con Dios. Ahora, podemos tener la seguridad de que nuestros pecados han sido perdonados y que estamos unidos a Cristo para siempre.

¿Por qué Dios ofrece esta salvación a los pecadores arrepentidos?

La salvación es algo que Dios ofrece a todos los seres humanos, independientemente de su historia o de lo que hayan hecho. Dios ama a todos por igual y desea que todos tengan una relación personal con Él. A través de la salvación, Dios nos da la oportunidad de tener una vida abundante y de ser transformados por Su Espíritu.

La Biblia dice que todos somos pecadores (Rom 3:23) y que el pecado nos separa de Dios (Isa 59:2). Debido a nuestro pecado, estamos condenados a separarnos eternamente de Dios en el lugar de tormento conocido como el infierno. Sin embargo, Dios no quiere que nadie se pierda y desea que todos vengan a arrepentirse y acepten a Jesucristo como su Salvador.

Jesucristo es el único que puede salvarnos de nuestros pecados. Él murió en nuestro lugar, cargando con el castigo que nosotros merecemos. Luego, resucitó de entre los muertos y ascendió al cielo. En este momento, está sentado a la derecha de Dios, intercediendo por nosotros (Rom 8:34).

Dios nos ofrece la salvación a través de Jesucristo, pero debemos aceptarlo de forma voluntaria. No podemos ganar la salvación por nuestras propias acciones; es un regalo de Dios que nosotros no podemos merecer.

Si deseamos aceptar este regalo, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y reconocer que Jesucristo es el Señor y Salvador de nuestras vidas. Debemos invitarlo a entrar en nuestros corazones y permitir que Él nos guíe y nos transforme. Solo entonces podremos disfrutar de la salvación que Dios nos ha preparado.

¿Cómo podemos asegurarnos de que seamos nosotros los beneficiarios de esta salvación?

Hay una sola manera de asegurarse de que somos los beneficiarios de la salvación eterna, y es mediante la fe en Jesucristo. La Biblia dice: "Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2: 8-9). Esto significa que la salvación es un don de Dios, no algo que podamos ganar o merecer por nuestras propias acciones. Y el único requisito para recibir este don es tener fe en Jesucristo.

La Escritura también enfatiza que la salvación es un don eterno. No es algo que podemos perder una vez que lo hemos recibido. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3: 16). Podemos tener la certeza de que somos los beneficiarios de la salvación eterna porque Dios mismo nos lo promete. Él es fiel y cumplirá su promesa.

¿Cuáles son las consecuencias de rechazar esta salvación?

Las consecuencias de rechazar esta salvación son eternas. Al no aceptar a Cristo como Salvador, la persona se condena a sí misma a la separación eterna de Dios. Eso significa que en el cielo no habrá lugar para ella, y en el infierno será atormentada por los demonios por toda la eternidad.

Conclusión

La maravillosa salvación de Dios está disponible para todos los que se arrepienten de sus pecados y lo invitan a entrar en sus vidas. Este don precioso nos permite tener una relación personal con Dios y ser transformados por su Espíritu Santo. Nos libra del castigo eterno, nos da un propósito en la vida y nos llena de paz, alegría y amor.

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Ronald Padron

Licenciado en Comunicación Social, Redactor Web y Editor de Textos.

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